Entre empujones y retrasos existen varias realidades

La raya amarilla

El límite de su seguridad es la raya amarilla, se oye desde cada punto de la estación de metro, desde la más hasta la menos concurrida. Los golpes y empujones se convierten, por momentos, en la única manera de sobrevivir y montarse en el tren que llega repleto de más personas.

Cada uno de esos golpes, los gritos o hasta la tranquilidad, viene de usuarios con vidas completamente desconocidas, con preocupaciones distintas y traumas latentes.

«¡Cuidado! el límite de su seguridad es la raya amarilla» da inicio con una clara vista a Caracas. El Ávila, siempre imponente, acompaña cada escena, que representa historias ajenas unas de otras. Al menos a simple vista.

La pieza, escrita y dirigida por Ana Melo, es protagonizada por Juan José Martín, Omaira Abinadé, Antonio Ruiz, Gladys Seco, Ángel Ricardo Gómez, Dallas Aguirre y Laura Machado.

En ella, cada uno de los personajes de las distintas realidades es presentado por un escritor que recuerda con gran insistencia y tristeza lo que fue el peor día de su vida.

Una vez, puede ser, el golpe fue dado por una pareja, en realidad un matrimonio a punto de desmoronarse cada día, que recuerda a sus hijos -que se encuentran en el extranjero- tratando de aparentar ante ellos que todo está bien.

Otro día, mientras esperabas para ir a estudiar o trabajar, y el retraso era ya casi insoportable, una mujer trató de pasar antes que tú. Quizá esa mujer no buscaba entrar al tren, sino lanzarse ante él. Ese es otro relato, en el que queda la pregunta: ¿Realmente sabemos a dónde vamos?

Mientras peleabas con esta mujer que se te adelantaba, pasa por el otro andén un ciego, acompañado de algún trabajador del metro. ¿A dónde va él? Puede que a casa de un travesti que hace milagros sin ningún tipo de creencia fija. Él busca un milagro.

Tras pasar retraso, calor, golpes, malos olores y demás, logras subir las escaleras apagadas hasta salir a la claridad, y puede que voltees al norte y sí, ahí está ella. Durante el trayecto, también puede que alguien te haya hecho reír.

Esta obra, que se convierte en un vistazo a la realidad venezolana, finaliza al mejor estilo de cualquier evento en este país: con risas, generadas por una escena que se podría considerar absurda, pero que representa nuestra realidad cotidiana.

Al final, a pesar de la depresión de su creador y del mal día que pasó, sus personajes logran representar estas situaciones que se irán repitiendo los viernes a las 7:00 pm, y sábados y domingos a las 6:00 pm, siempre en La Caja de Bello Monte.

Artículo escrito por Carolyn Manrique para El Universal

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